martes, octubre 03, 2006

Una noche memorable (1)

Me retraso, siempre me retraso con esto de escribir, no se si es por vagancia o por que cuando me ocurre algo memorable que me apetece contar (que suele ser pocas veces) y me pongo a escribir suceden otras cosas y pierdo el hilo, o mi atención se centra ya en lo nuevo, con lo que escribir lo pasado ya no es tan importante. Tengo la atención un poco dispersa.

Ayer sin embargo ocurrió algo que será difícil olvidar, mi primera sesión de sexo telefónico. Mi chica estaba a varios quilómetros de mí y como siempre mi cama era demasiado grande y demasiado fría. Yo llegaba a casa exausto de ir en bici después de un día agotador de trabajo.

Lo primero que hice fué llamarle por teléfono, a ver como estaba. Lo hice de camino a nuestra habitación en la primera planta de nuestra casita. Por la escalera me quité los zapatos y ya en la habitación los calcetines. La sensación de placer y consuelo que tengo cuando me quito los calcetines después de un duro día es maravillosa.
Me tumbé en la cama y contestó.

La conversación empezó siendo trivial, cómo estás, qué tal el día, cómo ha ido el trabajo, pero como siempre que se habla conmigo acabamos hablando de sexo. Recordamos que una vez estuvimos rondando de la idea de tener sexo telefónico y nos reimos mucho sólo con la idea de hacerlo, yo estaba muy caliente tanto del esfuerzo de ir en bici cómo de imaginarme a mi chica tumbada en la cama de su hotel acariciando su fantástico cuerpo.
Le dije que me iba a quitar los pantalones a medida que iba haciendolo y eso creo que le puso un poco alerta, me preguntó que si me estaba masturbando y yo le dije (con la polla en la mano) que no, pero que si quería que lo podría hacer.

Estaba excitadísimo, sudado y con la ventana abierta para que entrara un poco de frescor de la calle. Sólo llevaba puesta la camiseta. Me chupe la mano y comencé a acariciar la verga de arriba abajo mientras seguía hablando con ella de la posibilidad de masturbarnos mutuamente. Era super excitante. Pero no iba a ser tan fácil porque ella aún no estaba tan excitada y yo no quería masturbarme solo...