martes, octubre 24, 2006

La partida de tenis



Estuve este fin de semana con mi amiga MªAngeles en su chalet y con nuestras respectivas. MªAngeles es una gran jugadora de tenis, tiene una pista. Yo soy un pésimo jugador. Me retó a una partida. No hubo color.
Mientras tanto nuestras chicas se fueron de compras para la cena.
Perdí, por supuesto y tuve que pagarle con lo que mejor sabía hacer. Fué una apuesta que salió entre risas, pero una vez en la ducha (no tenemos secretos entre nosotros), con el calentón de la partida y el calentón de la apuesta.

Parecía una competició para ver quien era más chulo/a y quien aguantaba más el tipo.
Primero unos pellizcos, luego unas palmaditas al culo, unos pocos elogios, unos besitos, unas caricias y ya estaba todo en marcha. Mientras nos dabamos un pico le acaricié en monte de venus. Ella inclinó el pubis hacia mi mano y me metió la lengua en la boca. El resto fué un torbellino de sucesos. Acabé haciéndole una de las mejores mamadas de mi vida y ella por cortesía me masturbó como hacía tiempo no se lo había hecho a un tío (según ella).

Total una buena partida y un buen fin de semana.

martes, octubre 17, 2006

EL JUEGO


Como ya comenté, estoy preparando un juego de mesa erótico para jugar con amigas/os.
Estamos en plena elaboración.
Partimos de 3 premisas.
Deberá tener varios niveles, para poder jugar con más o menos carga erótica.
Tiene que ser divertido.
Y tiene que estar bien hecho. Pruebas originales, picantes, atrevidas...

Hemos pensado en hacer una especie de Oca, aunque hay otras opciones, como hacer una especie de "beso, verdad o atrevimiento" o una simple ruleta.

Habrán "premios" (das o recibes placer) y "castigos", con pruebas de sumisión, humillació y sado (siempre muy light).

Estamos un poco bloqueados porque son demasiadas decisiones.

Esperamos propuestas. Seguro que vosotros habeis jugado alguna vez o habeis imaginado situaciones que nos pueden aportar buenas ideas.

viernes, octubre 13, 2006

Una noche memorable (y2)

Le dije: ¿Quieres que me masturbe? Tengo la polla en la mano, me estoy chupando la mano y empiezo a tocarmela. Estoy excitadísimo. Puedo hacer lo que tu quieras. Que quieres que haga?
Ella se sorprende un poco. Me dice que se ha tumbado en la cama y que quiere que me la siga tocando. Le pido que apague la luz y que se quite los pantalones. Lo hace. Se está tocando por debajo de las bragas y eso me pone aún más cachondo. Yo me acaricio los huevos y sigo chupandome la mano para que sea más fácil y más placentero. Le vuelvo a preguntar que si quiere que haga algo especial.
Comenta que tengo una voz diferente (toma, claro) y me dice que se está acariciando el clítoris y me pregunta que si alguna vez me he metido el dedo en el culo. Le digo que si que si quiere que lo hago. Lo hago y ella me contesta que está excitadísimaa, que se está metiendo dos dedos y que le está gustando mucho. Yo tengo la polla que parece que me va a reventar. La respiración de ambos es entrecortada. Le encanta escuchar mis gemidos.
Continuamos así un buen rato, pellizcandonos los pezones, metiendonos los dedos, parece que estemos juntos.
Al rato yo acabé y ella un poco después. Fué nuestra primera vez y fué maravillosa.
Nos despedimos con un beso. Lo tenemos que repetir y os recomiendo que lo practiqueis.

martes, octubre 03, 2006

Una noche memorable (1)

Me retraso, siempre me retraso con esto de escribir, no se si es por vagancia o por que cuando me ocurre algo memorable que me apetece contar (que suele ser pocas veces) y me pongo a escribir suceden otras cosas y pierdo el hilo, o mi atención se centra ya en lo nuevo, con lo que escribir lo pasado ya no es tan importante. Tengo la atención un poco dispersa.

Ayer sin embargo ocurrió algo que será difícil olvidar, mi primera sesión de sexo telefónico. Mi chica estaba a varios quilómetros de mí y como siempre mi cama era demasiado grande y demasiado fría. Yo llegaba a casa exausto de ir en bici después de un día agotador de trabajo.

Lo primero que hice fué llamarle por teléfono, a ver como estaba. Lo hice de camino a nuestra habitación en la primera planta de nuestra casita. Por la escalera me quité los zapatos y ya en la habitación los calcetines. La sensación de placer y consuelo que tengo cuando me quito los calcetines después de un duro día es maravillosa.
Me tumbé en la cama y contestó.

La conversación empezó siendo trivial, cómo estás, qué tal el día, cómo ha ido el trabajo, pero como siempre que se habla conmigo acabamos hablando de sexo. Recordamos que una vez estuvimos rondando de la idea de tener sexo telefónico y nos reimos mucho sólo con la idea de hacerlo, yo estaba muy caliente tanto del esfuerzo de ir en bici cómo de imaginarme a mi chica tumbada en la cama de su hotel acariciando su fantástico cuerpo.
Le dije que me iba a quitar los pantalones a medida que iba haciendolo y eso creo que le puso un poco alerta, me preguntó que si me estaba masturbando y yo le dije (con la polla en la mano) que no, pero que si quería que lo podría hacer.

Estaba excitadísimo, sudado y con la ventana abierta para que entrara un poco de frescor de la calle. Sólo llevaba puesta la camiseta. Me chupe la mano y comencé a acariciar la verga de arriba abajo mientras seguía hablando con ella de la posibilidad de masturbarnos mutuamente. Era super excitante. Pero no iba a ser tan fácil porque ella aún no estaba tan excitada y yo no quería masturbarme solo...